Un blog de Mari Patxi Ayerra, que trata sobre la vida, la familia, la pareja, los amigos, … Dios

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Frenar, sostener o empujar

Anoche me sorprendió un señor de setenta y tantos años, de buena presencia y alto nivel profesional y académico, que ingresaba en un albergue para transeúntes, alabando las delicias de su reciente separación, pues aunque había perdido todo lo material había recuperado, al fin,  su libertad…!…¡

             Sin pararme a analizar el caso, recuerdo a varias compañeras mías que tras su viudedad han recuperado jovialidad, optimismo, apertura y compromiso… sin dejar de lado su nostalgia, su morriña y su soledad, pero me planteo yo ¿qué pasa con el matrimonio? Realmente es una relación que nos hace crecer o es una entrega que nos minimiza, que nos reduce el mundo y el horizonte, que nos quita las alas y nos produce un egoismo-generoso hacia los nuestros nada más y que nos aleja del mundo.

             Siento yo mucha lástima cuando tiene que “pedir permiso” a su pareja para alguna actividad o cuenta con temor al otro lo que en su ausencia vivía con entusiasmo… Si nos unimos a la otra persona para ayudarle a que se cumpla y para cumplirnos nosotros, para hacer cada uno realidad la historia personal, aquella que Dios tiene pensada para cada uno de nosotros, que es la plenitud, el ser cada uno el mejor yo posible y empujar al otro y a cada uno de los que viven con nosotros a que lo consiga… ¿Por qué ese temor a plantear los propios deseos y las propias necesidades? Luego habrá que pactar, llegar a acuerdos, equilibrar las necesidades personales a las necesidades comunes y esos tiras y aflojas que dan forma a la cotidianidad matrimonial.

             Jose Luis Martín Descalzo decía que hay tres tipos de pareja o de cónyuge. Uno el que frena, otro el que sostiene y  otro el que empuja. Cuando uno se casa con alguien que le frena, le empequeñéce, será alguien egoista, egocéntrico, partidario de la felicidad barata que acaba recortando los sueños más grandes de la  otra persona. Su vida se resignará a la mediocridad y no desarrollarán ni su faceta relacional, ni la espiritual, ni la de compromiso con el mundo.

             Si uno comparte su vida con alguien que le sostiene, se sentirá apoyado en los momentos malos, fortalecido en el dolor, acompañado durante toda su vida e invitado a la comodidad, a cuidarse los dos y cuidar la familia así, como está, de unida y de feliz. Pero esta persona será insuficiente como compañera para alguien que sueñe vivir en plenitud, para quien tenga el alma llena de esperanza.

             En cambio, la pareja ideal es aquella en la que los dos empujan, que junta a dos multiplicadores, que se hacen cómplices de la realización plena del otro y le empujan a ser más, a estirar su alma. Son parejas que están vivas, que viven sus gozos y sus sombras y de todos ellos saben sacar lo positivo. Son matrimonios con los que se está agusto, que le abren a uno el corazón hacia la humanidad, que empujan a los suyos a ser felices y a construir esta sociedad nueva donde todo ser humano pueda alcanzar su plenitud.

             No conozco ninguna pareja que lo haya conseguido del todo, pero sí conozco muchas que lo intentan. Que algunas veces se frenan un poco el uno al otro; que también tienen tentaciones de sostenerse, acomodarse, mediocrizarse, pero que dentro de ellos sienten el empuje y el entusiasmo de los hijos de Dios, que les dinamiza y les  vuelve más amantes, más padres, más ciudadanos del mundo y más relajados, abandonándose en sus brazos de Padre.

                                                                                   Mari Patxi Ayerra

Religiosidad o espiritualidad

Querida familia al completo: Con las cosas que nos están ocurriendo últimamente, he decidido que hoy voy a ser menos pudorosa y voy a contaros cómo la relación con Dios fortalece para vivir mejor la vida y poder con las dificultades que, por cierto, ahora las tenemos y de muchos modelos. Del mundo espiritual se habla muy poco y en algunas familias se vive en opuestos extremos religiosos, desde el más radical ateísmo, o alergia a todo lo que huela a Dios, de unos, hasta los que practican con gran fervor, unos ritos que tienen poco que  ver con la experiencia espiritual.

Y lo más curioso es que algunos cambian de situación, según les venga la vida. Cuando hay una muerte o una enfermedad, unos se enfadan con Dios, “que permite esas cosas”, como la tía Ángela, que pone boca abajo al cuadro religioso de su mesilla, y solo le nombran para reprocharle, o echarle la culpa de todo lo malo que ocurre en el mundo. No piensan que nos ha hecho libres y que depende de nosotros, de nuestras acciones, alimentación y forma de vida el que alguien enferme o se cumpla en él el proceso natural que va de nacer a morir.

El otro día Maite contaba lo bien que les había venido no casarse, para beneficiarse de las ayudas a las madres solteras y así, conseguir llevar a sus tres hijos a un colegio religioso, junto a su casa. Pero como sus hijos quieren hacer la primera comunión, como todos los niños de su clase, les han bautizado unos días antes y así han hecho dos fiestas familiares, una por el bautizo y otra por la Primera Comunión. El colegio les está dando una educación religiosa a sus hijos, que ellos ni complementan ni contradicen en nada…

Cuado falleció el padre de Pedro, dejaron muy claro que “pasaban de lo religioso”, para no hacer un funeral, pero pidieron que algún creyente dijéramos unas palabras durante la incineración y se ofrecieron a hacer ellos mismos alguna lecturas del evangelio, ya que sin ello resultaba muy frío el acto.

Mientras, las abuelas se juntan para ir a San Judas, a pedirle por todos los problemas de la familia; los viernes de principio de mes van al Cristo de Medinaceli, fielmente, con la misma misión y, además llenan su casa de lamparillas y estampas, que pretenden asegurar vuestros éxitos en exámenes y dificultades. ¡Ah! Y, a todos, os han regalado un San Pancracio, que preside sin pudor vuestros hogares, para que os vaya bien la economía.

El bueno de Carlos ha pedido a sus hijas que, cuando la abuela les acueste, que viene muchas noches, cuando a ellos se les complica el horario de trabajo, no le dejen rezarles y, si lo hace, que ellas le hagan burla, para que así “no les coma el coco”, con las cosas de Dios.

También me llama la atención la formalidad y fidelidad de toda la familia a todos los funerales y actos religiosos, mientras intercambiáis risitas maliciosas, tras los ritos. Me sorprende que la mayoría os casáis por la iglesia, porque luce mucho más el vestido y la ceremonia. Me disgusta que muchos niños vuestros puedan hacer la Primera y la última Comunión el mismo día. Me cuesta veros en las celebraciones religiosas, mascando chicle, en esa postura pasota de quien tiene que soportar un acto social absurdo y desconocido.

Pero lo que realmente me duele es que muchos de vosotros, la mayoría, no conozcáis a Dios y su propuesta de vida, ya que con El se vive la vida mejor y la llena de seguridad, entusiasmo, sentido y misión. Si tuviera más confianza, me gustaría tener una sentada íntima. sobre este tema, con cada uno de vosotros, pero como no la tengo, os escribo esta carta desde el fondo del alma. A ver si tengo la suerte de que me salga clara y concreta. Veréis, ser cristiano es tener la certeza de que Dios es tu Padre, que El es todo Amor y, por eso, solo amando podemos conocerle y disfrutarle y que en lo que se debería notar que somos sus seguidores, sería en que lo vivimos como El, a pleno pulmón, sin condiciones, sin freno y sin medida.

Dios nos quiere y nos conoce a cada uno. Como decimos en un salmo, tiene cada uno de los pelos de nuestra cabeza contados, conoce cada célula y neurona de nuestro organismo, cada pensamiento y palabra aún antes de pensarla o decirla. El nos ha hecho únicos e irrepetibles y no hay dos personas iguales. Tiene para cada uno de nosotros un sueño de plenitud y felicidad y nos impulsa hacia ello. Y cuando oramos o celebramos juntos, nos vamos animando unos a otros a intentar esa vida abundante y esa felicidad completa. Dios se hizo hombre en Jesús para contarnos que El tiene una historia de Amor personal con cada uno de nosotros y cómo lo único que nos invita es a vivirlo, a querernos mucho a nosotros mismos y a los demás de la misma manera.

Dios nos da las pistas para vivir en el evangelio y en el fondo del corazón, porque somos personas habitadas. Dios está dentro de cada uno y, cuando se vive la vida en comunión con El, en diálogo constante, se siente la gran fuerza de su Espíritu que impulsa por los adentros, que invita a ser más osado y a amar más, que quita los miedos, susurrándote que no temas porque El estará contigo hasta el fin de los días. Dios potencia lo mejor de cada persona y llena la vida de sentido y de misión, proporcionando una alegría desbordante, una sensación plenificante y un dinamismo interior que le vuelve a uno cada día más grande, alegre, coherente feliz, sosegado y confiado, en la seguridad de su Amor y su presencia.

A este Dios que os cuento, muchas veces se le presenta de forma enfermiza, como un juez controlador e implacable, como un ente mercantil, al que le ofreces algo y te concede lo que le pides, o como un ser lejano todopoderoso que nos controla, castiga e infantiliza y nos premia o condena según nos comportemos. En cambio el Dios del que nos habla Jesús es un Padre/Madre que nos amó primero e incondicionalmente y que tiene para cada uno de nosotros un gran sueño de felicidad y plenitud. Yo creo que nos vendría bien desaprender lo religioso. para poder avanzar en lo verdaderamente espiritual, en experimentar a Dios en nuestra vida cotidiana.

Pero vivimos rodeados de tantos ruidos exteriores e interiores… Estamos dispersos con tantas cosas, con tanto exceso de información y de actividad, que no resulta fácil sumergirse en el silencio, que sabemos lleva al equilibrio, que ayuda a que todo en la vida se vaya encajando, que desnuda y vacía para poder después sentirse pleno y lleno. Por que, si haces silencio podrás encontrarte a ti mismo; si perseveras te liberarás de ti mismo, pero, si sigues es posible que halles el Amor, que es Dios. Cuando uno consigue hacer silencio se da cuenta de su propia prisión, de lo que le impide ser y dejar fluir el tanto amor que uno posee dentro, para experimentar el gozo completo.

Me gusta escribir todo esto porque me hace repensar mi cristianismo y revivir mi apuesta por el evangelio. A estas alturas de mi existencia he vivido tantas horas con El que siento que me da fortaleza interior para exprimir la vida, para comprometerme en el cambio del mundo, para disfrutar de los hermanos, para sorprenderme de las pequeñas cosas, para dar menos importancia al poder y al tener y para entender de qué va realmente  la vida. Dios nos invita a ser cada día más libres y con sentido crítico, serenos y fuertes, sencillos y austeros, sin estar jamás de vuelta de nada, atentos a las necesidades del otro, y sin quejarnos de ninguna tontería nuestra.

No me gusta mucho cómo os estoy contando estas cosas que son tan importantes para mí, quizás os resulte rollo o “marisabidilla”. Lo único que querría conseguir con mi carta es animaros a disfrutar de Dios que, como el sol, sale para todos, es gratuito y revitaliza. Y a regalárselo a los hijos, que es el mejor tesoro que les podéis dejar de herencia. Yo después de escribiros, doy gracias a Dios que me pone en comunicación con vosotros. Ahí va un abrazo Mari Patxi

Revista Humanizar.

RESUCITA EN NOSOTROS LAS GANAS DE APRENDER

Señor, tú sabes la cantidad de ideas que tenemos grabadas en la mente.

Muchas de ellas no nos hacen bien, sino que nos resecan el Amor.

Ayúdanos a desaprender todo aquello que nos aleja de ti y de los hermanos

y refuerza en nosotros la capacidad de renovarnos, de comenzar de nuevo,

De resucitar a tu novedad, a la fuerza de tu mensaje,

al espíritu apasionante de las bienaventuranzas.

No permitas, Señor, que nos quedemos anclados en el dolor,

en la queja, en el lamento ni en los miedos de nuestras cruces.

Resucita en nosotros la fraternidad del Jueves Santo

y despiértanos a la amistad, a la alegría inmensa de saberte en nuestro corazón.

Tú vienes a resucitar en cada uno todo aquello que tenemos grandioso,

olvidas las pequeñas miserias, remordimientos y culpas,

impulsando en el corazón de cada uno la pasión plenificante de VIVIR,

viendo en cada persona un hermano, que nos necesita y queremos,

y poniendo en marcha todas nuestras fortalezas para construir tu Reino.

El mundo está necesitado de gente que viva en la esperanza,

que abandone el lamento, el desencanto, el recuento negativo

y se instale en el gran sueño que tienes tú, Señor, para toda la humanidad,

sumando las potencialidades de cada uno, para que, complementándonos

hagamos que todo ser humano viva bien y que la sociedad sea una gran familia.

Resucita en nosotros la pasión de la novedad de tu impulso,

para que este año, sea la auténtica y última semana santa que nos lleva a la Vida,

que nos saca de la mediocridad somnífera, de los ritos que nos suben el ánimo,

pero que luego nos llevan a la rutina de perder tu pasión y tu dinamismo.

No permitas que seamos tibios, no nos dejes vivir sin disfrutarte,

sin sentir la fraternidad que nos inunda, sin gozar de la tarea que nos ofreces…

T

Tú eres nuestro gran tesoro, Señor,

tú despiertas en nosotros lo mejor de cada uno,

tú manejas nuestras fragilidades y, con todas ellas,

nos haces bienaventurados, felices, plenos, apasionadamente tuyos

y resucitadores de cada pequeña muerte o adormecimiento que haya alrededor…

Hoy, resucitados, Señor, cómplices de tu Reino,

sentimos que el corazón se nos llena de risas y la boca de canciones.

¡Vamos juntos a contarlo y contagiarlo!

CRISTO HA RESUCITADO y nosotros con El.

Mari Patxi

Resucitó

APRENDER A ENVEJECER

Querido familión: Caigo en la cuenta del gran abanico de edades que existe en nuestra familia, desde  cuatro meses hasta 70 años, y me llama la atención cómo los cuerpos marcan el paso del tiempo. Hace nada que nació el último personajillo del clan, lleno de posibilidades y todos comentamos admirados la rapidez de su crecimiento, evolución, socialización y espabile. Todo esto que sucede tan deprisa en la vida del bebé, ocurre igual de rápido en mi envejecimiento. Y eso que llevo años preparándome para su llegada, recordando que envejecer es obligatorio, pero crecer es opcional, y pretendo seguir creciendo como persona, casi a la misma velocidad que mi cuerpo se inflama, devalúa y envejece. Lo que no es nada fácil, ya que vivimos en una era en la que se valora en exceso la juventud y la moda te invita a disimular los años que cumples y a ocultar las deficiencias, para no bajar tu cotización en bolsa.

La sociedad gasta infinitas energías en investigar la crema, potingue, o secreto del antienvejecimiento, creo que el último ha sido el “ácido jasmónico”. La cirugía rejuvenece por partes a todo el que se deja, de forma que soy de la generación que vamos a despedirnos de la vida muy tarde, pero con unos cadáveres preciosos. Mientras que a las niñas se les mete prisa por parecer adultas y se les viste de mayores, a los maduros nos vende la moda el vestirnos como niños, de forma que te puedes encontrar a cualquier abuela con el mismo modelo que su nieta y a cualquier crío vestido de negro, color que impone la moda este año. Hasta una marca de ropa ha diseñado bikinis “con relleno”, para niñas de siete años. Menos mal que alguien ha tenido la sensatez de descatalogarlos.

Hay gente que vive en una sorprendente atemporalidad. Son personas, algunas de ellas famosas, por las que no pasan los años. Los vemos en los medios de comunicación o en nuestro entorno y nos contagian ese deseo de parecer eternamente jóvenes. Así tenemos a cantidad de gente de mi edad, 65 años, vividos y exprimidos con pasión, que no puede reconocer la edad que tiene y que vive como fracaso el deterioro lógico de los años y las carencias normales de todo cuerpo que ha vivido su proceso de nacer, crecer, florecer, reproducirse, madurar y envejecer, para luego morir, que es el destino de todos, a ese espacio donde se nos examinará del amor, y nunca de la talla, del peso o de la belleza exterior.

Se me olvidaba contaros que hay una franja de edad, de los 60 a los 75 años, que ahora le llaman la sexalescencia, en la que estamos gente que hemos vivido una vida plena  y hemos llegado a la ancianidad, con capacidad adquisitiva, que tenemos unas ansias locas de vivir, de gozar, de aprender, de crear, de hacer algo por los demás y no nos sentimos todavía ancianos como para pasarnos la vida pasivamente, enfermos y dependientes, esperando el final.

Todos los seres humanos nacemos sin terminar de ser y nos vamos haciendo conforme transcurre la vida. Todo este tiempo lo pasamos buscando la felicidad existencial. Unos creen encontrarla imitando a los que se dicen felices, o siguiendo los caminos y ofertas de la sociedad de consumo, que les invita a tener y les convence de que en la vida lo importante es el prestigio, el poder y las cosas.
Otros, en cambio, descubren que la felicidad tiene que ver con el ser y con su manera de pensar y estar en el mundo. Para estos últimos, la solidaridad es el gran regalo que les hace la vida, cuando tienen tiempo y posibilidades para entregarse, cuidar a otros o mejorar el mundo. Hay muchos mayores comprometidos en grandes proyectos, que hacen de su “sexalescencia” el tiempo sagrado en el que su vida es para los demás y eso les llena de sentido y de misión, que es lo que suele hacer la propuesta de Jesús, para todos los que le siguen, aunque existe otro montón de motivaciones, tan válidas y profundas como la fe.

Con los años uno puede ir aprendiendo a comunicarse mejor, aumentando sus “palabras miel”, siendo afectivo, divertido, entretenido y sabiendo expresar el amor, o puede utilizar cada vez más “palabras hiel”, volviéndose más cascarrabias, agresivo y cortante. Todos conocemos mayores insoportables y también ancianos que da gusto estar con ellos y son un regalo para los suyos y los de alrededor. Cada uno elegimos cómo queremos ser… y cuando no elegimos, nos dejamos llevar por la corriente de queja, negatividad y resentimiento que nos rodea.

Dicen que ser persona adulta consiste en asumir el pasado, sumergirse en el presente y preparar el futuro. La forma más sana de vivir es saboreando el presente, entrando del todo y saliendo del todo de cada situación. En cambio, quien vive en la memoria, recordando el ayer,  o preocupado por el futuro, se impide a sí mismo disfrutar, vivir una vida plena y además, estas personas, con su autocompasión, se convierten en pequeños ladrones de la felicidad de los de alrededor.

Todos vamos envejeciendo, porque ser mayor es una consecuencia de la vida biológica. Pero lo que sí podemos elegir es cómo envejecer, cómo vivir, llenando los años de vida, en vez de la vida de años.  Porque ser mayor no es volver a la infancia ni a la juventud, sino asumir la propia vida con sus deterioros, conocimientos, capacidades, aprendizajes y expectativas de futuro. No tenemos que llenar un tiempo muerto sino continuar construyendo el propio proyecto de vida.

Aunque nuestra sociedad sólo valora lo joven, al mayor le aporta diversión y bienestar pero sin respetar su autonomía. Le tutelan y dirigen sin contar con su parecer y sin comprenderle del todo. Un indicador de que una sociedad es sensible a los mayores es la comprensión que tiene hacia ellos. A los 65 años, aún queda mucha vida por delante y no hay que apartar a estas personas de la vida y dejarlas aparcadas como inservibles, sino ayudarles a conseguir un envejecimiento activo, potenciándole que mantenga su independencia, participación social y bienestar emocional y espiritual, con el fin de tener cubiertas sus necesidades básicas.

La persona mayor vive dentro de sí misma una contradicción entre lo que desea y la realidad que le acompaña. Le cuesta no alcanzar objetivos que en su día fueron fáciles para él, siente el deseo de presumir de joven y de mostrar sus habilidades, pero ha de adaptarse a lo que es lo propio del mayor, que es vivir un tiempo libre de prisas, con serenidad de espíritu, con tiempo para la reflexión, lejos de impulsos juveniles, e irá alcanzando cada vez mayor sabiduría y paz interior, como premio a abandonar prisas y rivalidades.

Seguir creciendo integralmente, atentos a los demás, es lo que nos mantiene vivos y nos hace levantarnos con ilusión cada mañana, para así llegar al final de los días sin amarguras, resentimientos ni depresiones, sino con paz, serenidad y armonía. En resumen, hay que vivir la vida con un claro proyecto personal, eso facilitará la vivencia de todas las etapas de la vida, especialmente la final.

La vejez no se improvisa, se va preparando poco a poco, con una dosis de aceptación, de humor, de flexibilidad interior y de ilusión para seguir descubriendo cosas, personas y situaciones nuevas, para encontrar el sentido a cada nuevo día y un motivo por el que vivir. Es tiempo de sensibilidad, de saborear la buena música, la naturaleza, los amigos, el amor, los niños y las pequeñas cosas que la vida nos ofrece, si sabemos encontrar la belleza que encierran.

Y hay que saber vivir en comunicación con uno mismo, para autoconocerse y reflexionar lo que vamos viviendo en relación con los demás, aprovechando este tiempo para decir el cariño, para potenciar a la gente, para transmitir valores, para entusiasmar con la vida, y también es necesario compartir la experiencia de Dios, cuidando la parcela trascendente, para prepararse para terminar la vida vivo, es decir, con serenidad y dejando a los demás bien queridos, sosegados y reconciliados. Hace falta mucha sabiduría para llevar todo esto a cabo. Muchos lo han conseguido. Hagamos nosotros lo imposible.   Mari Patxi

SE OYE, SE COMENTA, SE RUMOREA…, QUE SE AVECINA UNA NAVIDAD ESPECIAL

Después de haber celebrado un montón de fiestas navideñas, durante 65 años, me he enterado que, como consecuencia de la crisis económica mundial, tan brutal, que estamos viviendo, en vez de volver a representar otro ensayo de la navidad, y ya que el pasado diciembre fue el ensayo general, por lo visto, este año se va a producir la navidad auténtica.

 No me he enterado demasiado bien, pero, como hay tantos avances tecnológicos, tantos descubrimientos científicos impresionantes y tantas personas llevando a cabo exhaustivos estudios sobre la situación de la humanidad, creo que se ha inventado una especie de perfume que, lanzado al espacio, purifica la atmósfera que envuelve el globo terráqueo y produce un efecto estimulante, compasivo, revitalizante, sosegante, conciliador, armonizador, universalizador y justo al que lo respira.

 El tema es serio, pues, resulta que unos cuantos científicos inquietos, soñadores, investigadores, gente de fe en el género humano y sensibles a los gritos de parto con que hoy gime la humanidad, han inventado un producto que, inhalado, producirá un cambio inmediato en el corazón de las personas, que afectara a su propia vida, estructuras sociales y realizaciones humanas, de forma que el bien común será prioritario en la forma de ser y actuar de todos.

 En resumen, se trata de un artilugio que con un solo clic que se de, en cualquier parte del globo terraqueo, envolverá la atmósfera de esta especie de “perfume emocional” que llegará a todos los seres humanos, los cuales nada más inhalarlo, sentirán una agradable y definitiva transformación del sentir personal. Será como si se llenaran de la seguridad de saberse hijos de Dios y sentirse hermanos de todos los hombres y mujeres de la tierra. También experimentarán que Dios se hizo hombre en Jesús, para enseñarnos la mejor manera de vivir, para contarnos cuánto nos quiere Dios y el gran sueño de felicidad y plenitud que tiene para todos los seres humanos. Inmediatamente se abandonará todo lenguaje lírico y poético sobre el amor, que con frecuencia oculta el auténtico mensaje de Jesús y se hará realidad la fraternidad, el reparto de los bienes del mundo, con justicia y habrá, por fin, comida, trabajo y goce para todos los seres de la tierra y se amará de verdad, en la vida de pareja, en las familias, en el trabajo, en la calle, en los gobiernos, y todo el mundo tendrá música en el corazón, se le llenará el cuerpo de risas y la boca de cantares. Desaparecerá toda pobreza, se aliviarán todos los sufrimientos, se reestablecerá la dignidad a los pobres, se descubrirá que vivir es apasionante y que uno puede ser feliz a tope y hacer felices a los demás, compartiendo los bienes, dando limosna de lo de dentro, confidenciando la propia vida, generando amistad y encuentros por doquier, sintiendo la misma felicidad de los pobres al ser libres y necesitar poco, para que haya de todo y para todos, como respuesta al sufrimiento y problemas de tantos hermanos que antes no podían cubrir sus necesidades básicas, ni tener una vida digna.

 Con estos sentimientos tan puros en el corazón de las personas, ya no se quedarán tranquilos y satisfechos con ser buena gente, sino que sentirán las necesidades y problemas ajenos como propios y se comprometerán todos en resolverlos, hasta que no quede en toda la humanidad un solo ser que viva una situación injusta, explotación, necesidad, soledad o tristeza, porque todos, hechos una piña, se ayudarán entre sí a levantarse el ánimo, la casa, la salud o la familia.

 Un perfume embriagadorY con estos estímulos en el corazón, habiendo desaparecido toda vanidad y codicia, habrá para todos menores jornadas laborales, que coincidirán con las de los estudios y habrá tiempo para hacer familia, tener ocio, sosiego, descanso y reflexión. La ilusión será contagiosa y todos, todos, todos, vivirán felices y contentos, inventando juntos el futuro, tan opuesto al sistema anterior, seguirán aumentando los sueños y encontrando los pequeños trucos para hacer de la propia vida una obra de arte y de implicarse para que la de los demás también lo sean. Y gozarán una alegría nueva, al no sentirse nunca más huérfanos, sabiendo que tienen un Padre que les quiere tanto. Todo esto se irá preparando a últimos de noviembre y se logrará del todo esta NAVIDAD 2011.

En cuanto tenga más noticias os las confirmo. Os mantendré informados. Mientras, ahí va un abrazo,

                                               Mari Patxi

Una cristiana de base

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Querido Dios

Querido Dios:  hoy me dirijo a ti en mi correspondencia porque ando un poco preocupada por las  cosas del querer y de la sexualidad. ¡Me encuentro tanta gente que tiene  tatuado en el inconsciente que su corporalidad está reñida contigo! que cree  que tú andas vigilante para pillarnos en falta, como si nos hubieras dado el  cuerpo nada más que de adorno y todo lo que se haga con él está mal visto por  ti…!

Conozco a cantidad de parejas que no terminan de gozar de su encuentro sexual porque tu  fantasma está entre los dos, tu perenne enfado y tiranía por lo que no es  políticamente correcto para ti, anda siempre rondando su juego sexual, su  comunicación corporal. ¡Qué pena que desconozcas cómo nos sueñas felices y como  nos llenas de pasión por la vida, cómo nos plenificas e impulsas hacia la  plenitud!…

Yo  querría gritar a todos los vientos que tú nos has dado este cuerpo para querer, que tiene miles de terminaciones nerviosas y posibilidades de comunicación que  le hacen embellecerse, expresarse, encontrarse y fundirse en un abrazo y en una  entrega completa y plena como es el amor que tú nos enseñas. Una  característica que nos diferencia de los animales y con la que nos has dotado a  los seres humanos es que podemos comer sin tener hambre y hacer el amor en todo  tiempo. Y además  tenemos el salero de embellecer cada necesidad que tenemos; para la de guarecernos del frío inventamos la  decoración, para la de abrigarnos tenemos la moda, para la de alimentarnos tenemos la gastronomía, para la necesidad de cobijarnos creamos el arte, y así  sucesivamente.

Me gustaría proponer que igual que en la gastronomía el que más y el que menos va haciendo sus pinitos de romper con la rutina en la comida, añadiéndole una dosis de variedad y estética, en la sexualidad también fueran dando pasos de crecimiento con erotismo, poesía, variedad, placer, ternura, humor y picardía, mientras disfrutan de su cariño y de su historia común. Es el encuentro sexual el único modo de comunicación que se vive en exclusividad porque todas las demás relaciones se pueden repetir, como la amistad, la paternidad, la fraternidad, etc. pero el recorrerse piel a piel, descubrirse, conocerse, hacerse experto en uno mismo y en el otro, esa magia de belleza y expresión sublime del amor, sólo se da en el encuentro afectivo sexual.

En muchas mentes femeninas todavía anda paseándose el fantasma de Eva, aquella  mujer maléfica que indujo al varón a caer en el deseo sexual, y frenan toda creatividad y espontaneidad que les brota del alma, en aras de una fidelidad a ti, Dios, que te imaginan alérgico al amor, al erotismo y al divertido juego de dos cuerpos y almas que se ríen al unísono entre caricias y arrumacos. Y ahí andan muchos hombres, convencidos también de que a ti no te van estas cosas, aguantando aburrimientos y rutinas, y algunos de ellos escapándose a vivir sus  fantasías fuera del hogar o borrándolas de su mente como si de enfermos sexuales se tratara, no vaya a ser que tengan razón tus representantes, que casi siempre suelen tocar estos temas para expresar tu furor… o para manipular al personal, ellos, los célibes, los que no deberían tener ni idea de esto, porque se les supone inexpertos en la materia. He de decirte, Señor que a vivir bien la sexualidad se va aprendiendo con los años de vida en común, de ternuras y juegos.
Perdona que me meta con tu gente, los expertos, esos que han controlado las conciencias del personal en este tema del sexto, sin t, del sexo, y curiosamente se han metido menos con la solidaridad, la economía y la justicia, algo que es mucho más grave y urgente en nuestra vida de cristianos.

Bueno, no son todos los tuyos, los anunciadores de tu buena noticia, los que malforman conciencias, pero han sido muchos y yo me enfado cada vez que conozco un nuevo caso, y ahora estamos en tiempos en que se está retrocediendo en esto de hacer a los cristianos libres, adultos y maduros y se nos vuelve a infantilizar y a hacernos dependientes … Eso tienes que reconocerlo, Dios mío, que tienes un problema serio con tu Iglesia, que se te está encogiendo y volviendo conservadora en muchos rincones de nuestra tierra, en vez de ser liberadora y
dinamizadora de vida en abundancia.

A propósito de esa vida en plenitud que tú Jesús viniste a proponer, he de decir que tiene mucho que ver con el vivir intensamente todas las facetas de la persona. Y la sexualidad es una de ellas. No puede una persona ser madura si no se lleva bien con su cuerpo, si no lo reconoce como su tarjeta de presentación y sabe utilizarlo para comunicarse lo mejor posible, para gozar, sonreír, abrazar, seducir, descubrir… y muchos verbos más que tienen que ver con hacer el amor con los cinco sentidos, bueno, con los siete, porque también es necesario usar el sentido del humor y el sentido común.

No sé si me pasaré un poco, Señor, pero en mis charlas recuerdo que al caer de la tarde, cuando nos examines del amor, nos preguntarás por todas esas veces que hemos sido sosos en el amor, perezosos, poco creativos, apresurados, distraídos, rutinarios, que no nos hemos entregado del todo porque estábamos divididos, pensando en otras cosas en vez de ocuparnos en dar nuestro amor del todo y saber recibir al otro del todo.

Hoy te pido, Dios mío, que cures a la gente de esos miedos inconscientes que les impiden amar a fuego lento y con ternura, y que les ayudes a descubrir que el orgasmo lo inventaste tú y que estos cuerpos tan complementarios nos los has regalado para hacer que nuestras historias de amor y juego sexual duren hasta el fin de nuestros días, de los que brote la ternura, la chispa del encuentro y el agradecimiento a ti que nos has hecho únicos y mágicos.

No dejes de ocuparte de tu gente, de la que aún no está reciclada en estos temas y anda llenando de culpa y escrúpulos a la gente, hasta el punto de hacerles alejarse de ti del todo, por vivir una vida sexual plena. Hay que recuperar a esos hermanos alejados por una información equivocada. ¿Cómo lo podríamos hacer? Yo voy contando a mis amigos lo bien que has hecho las cosas y lo que te gusta que nos queramos bien. Un abrazo
Mari Patxi                                                       REVISTA HUMANIZAR

CARTA A MIS HIJOS MARTA Y JAVIER

CARTA A MIS HIJOS MARTA y JAVIER

     Queridos hijos:
esta carta va dirigida a los dos, porque nacisteis el mismo día. Sé que sois muy distintos y  que no os suele gustar leer las mismas cosas, pero en esta ocasión quiero que vaya dirigida a los dos precisamente por eso, por que sois tan maravillosamente distintos por vuestras diferencias de mujer y de hombre. Me parece importante que tanto uno como otro tengáis una buena relación con vuestro cuerpo y conozcáis su funcionamiento así como el del otro sexo.

Llegasteis a este mundo uno detrás de otro, con unos minutos de diferencia. Ya dentro de mí estaban vuestros cuerpos juntos. Luego habéis jugado durante mucho tiempo juntos y amigos, hasta que las diferencias os separaron. De pronto un día a ti Marta, tu hermano te resultaba un poco “burro” y a ti Javier tu hermana te parecía “mimosa”. Uno tenía preferencia por los coches mientras que otra quería jugar a las mamás con todo lo que tenía alrededor.

Crecisteis juntos, compañeros de juegos y de colegio, pero es ahora cuando más se diferencian vuestros cuerpos. Tú, Marta, te estás haciendo mujer. Tu cuerpo se va curvando, se está poniendo precioso, atractivo, femenino. Van tomando forma tus pechos, que se adivinan bajo tu ropa, nace vello en tu pubis y en las axilas y pronto tendrás la primera regla. Todo esto parece un poco caótico, pero es lo normal.

Mientras, tú, Javier, también vas cambiando, no sólo porque te crecen brazos y piernas, manos y cuello demasiado deprisa, como a tu hermana, sino que también tu pene está creciendo y dejándose notar, al igual que los testículos. También tus axilas y tu pubis se han cubierto de un vello. Pero es tu voz lo que más se nota distinta en esta época de la vida. Parece que todo tu cuerpo de hombre grita que ya no eres un niño.

Lo que está ocurriendo en vuestro cuerpo es que el organismo está poniendo en marcha un nuevo sistema hormonal. Es posible que os sintáis un poco torpes en este cuerpo nuevo. Os miraréis una y otra vez en el espejo, controlando la forma y el tamaño. Quiero recordaros que vuestro cuerpo se va preparando para el amor, para la comunicación, para el encuentro hombre y mujer. Todos los cuerpos son diferentes. No hay dos mujeres con el pecho igual, como no hay dos hombres con el mismo tamaño de pene. Os recuerdo a los dos que el tamaño no guarda relación con el placer sexual.

Vuestro cuerpo se está transformando, pero también dentro de vuestra personalidad se está produciendo un cambio tremendo. Ya no pensáis ni sentís de la misma manera. Ya vais teniendo vuestra propia opinión en muchas cosas. Os gusta contrastarla con la de los adultos y eso está muy bien, para que cada uno os hagáis un ser independiente, que sabe ocupar bien su lugar en el mundo, que está reservado sólo para él.

También habrá momentos en que nos os aguantéis a vosotros mismos. Estáis raros, picajosos, susceptibles y maravillosamente encantadores al mismo tiempo… Es normal, todos hemos sido un poco insoportables en la misma etapa de la vida y todos tenemos derecho a cambiar de humor. Pero en vuestra edad se nota mucho más y eso os hace sentiros mal. No pasa nada, aunque a veces nos impacientemos, que sepáis que nos tenéis incondicionales a todos los de la familia. Os ayudaremos a pasar esta etapa lo mejor posible y recordad que a vuestros hermanos también les llegará.

Cuando tengáis ratos de melancolía o deseéis encerraros en un mutismo total, para no ver ni oír a nadie, pensad que es vuestro lío psicológico natural el que os mantiene así, pero no os toméis demasiado en serio. Al momento siguiente posiblemente estéis de nuevo encantadores y dicharacheros.
Ser adolescente significa sufrir y disfrutar, amar y odiar, quererlo todo de una vez o pasar olímpicamente de todo lo que te rodea.

Queréis aprenderlo todo, vivirlo todo, verlo todo…, es vuestro derecho a la experiencia, a la vivencia, a conocer y disfrutar, ya que en cada uno de vosotros hay un mundo interior y exterior por descubrir y queréis hacerlo solos. Pues sabed que aquí, muy cerquita, está vuestra familia que os quiere, confía en vosotros y os tenderá una mano siempre que lo necesitéis.

Creced, disfrutad, amad mucho. Aprended los dos cómo es el cuerpo de una mujer. El milagro que se produce cada mes dentro de su cuerpo, preparado para la maternidad, como se prepara la habitación a un invitado que anuncia su visita. Luego no viene y se renueva el dormitorio. Eso pasa con la sangre que regla la mujer cada ciclo y que volverá a acumularse en espera de ser fecundado. Aprended también lo que le ocurre al hombre con sus poluciones nocturnas que le sorprenden, con su sexualidad más externa que la de la mujer. Es precioso pensar que cada uno de vosotros podría vivir un día la maternidad o la paternidad, si así lo decidís. Vuestro padre y yo tuvimos la suerte de vivir la espera de vosotros dos, que ocupabais más sitio que otros, dabais más guerra que otros y costó sacaros adelante. Hoy nos parece mentira que aquellos dos seres os hayáis transformado en ese hombre y esa mujer que tanto ocupan en esta casa..

Los hombres y las mujeres somos muy diferentes, incluso en alguna etapa de la vida parece que somos incompatibles… pero no es así. Dios nos ha creado complementarios, con unas capacidades especiales a cada uno. Y cuando en el encuentro hombre y mujer cada uno ayuda al otro a sacar lo mejor de sí mismo, los dos se vuelven unos seres fantásticos, completos, armónicos y plenos. Porque las mujeres tenemos unas cualidades femeninas, como son la ternura, la estética, la sensibilidad, y los hombres otras cualidades masculinas, como la lógica, la concreción, la racionalización. Pero dentro de cada persona están dormidas esas capacidades del sexo contrario y al vivir el amor la mujer se hace más práctica, más astuta, más racional y el hombre se hace más sensible, más tierno, más exquisito. Y esa es la maravilla de la pareja, que hace a cada uno aún mejor.

Javier, respeta a todas las chicas con las que trates como te gusta que respeten a tu hermana y tú, Marta, haz lo mismo, trata a todos los chicos como Te gustaría que tu hermano fuera tratado. Pensad que los cuerpos y la personalidad de los demás son tan sagrados como los vuestros.

La sociedad gasta muchas energías en marcar la diferencia entre hombre y mujer, pero no ayuda nada a que nos complementemos, a que nos hagamos amigos, a que nos hagamos el uno al otro más pleno, más persona. Vosotros dos, Marta y Javier, sed de los que construyen una sociedad nueva, donde vivan bien hombres y mujeres, porque todos nos ayudemos a crecer, a desarrollar lo mejor que llevamos dentro y a vivir nuestra propiainclinación sexual, que no todos la vivimos de la misma manera.

Este mundo os necesita. Quizás cada uno de vosotros forme una familia donde se viva el amor, donde nazcan unos hijos felices, constructores de ese mundo nuevo que está por hacer, porque, se me había olvidado recordaros, que el mundo anda muy pachucho, que hay mucha desigualdad social, sexual, racial, y que hace falta gente maja que aporte su grano de arena para que esto funcione
mejor.

Hoy le pido a Dios, que os quiere y os conoce todavía más que yo, que os mantenga bien abrazados, que os sugiera el mejor modo de crecer, de amar, de expresar,  de gozar… y que os prepare para que con vuestra presencia desaparezcan algunas de las heridas que entorpecen la felicidad de tanta gente.

Marta, Javier, que viváis la vida con los cinco sentidos, mejor dicho, con los siete, también con sentido del humor y con sentido común. Que no se os quede nada por disfrutar, por amar, por mejorar… Os quiero tanto

MAMÁ

CINCO COSAS PARA DESAPRENDER

1.- El hombre es superior a la mujer en los temas de sexualidad.

2.- Mujeres y hombres siempre estamos discutiendo o buscándonos porque nos interesamos.

3.- Los hombres tienen que aprovecharse de las mujeres y ellas defenderse de ellos.

4.- Los chicos siempre quieren sexo y las chicas tienen que hacer lo mismo para no ser menos.

5.- El otro sexo tiene siempre más suerte. Es un rollo que las chicas se embaracen.

COSAS QUE HAY QUE TENER MUY CLARAS

1.- Mujer y hombre son complementarios y la sexualidad les ayuda en su encuentro y comunicación.

2.- Se nos ha enseñado a hacernos el amor o la guerra, pero no a ser amigos los hombres y las mujeres, que es lo más importante que puede conseguir una pareja.

3.- Hombres y mujeres somos responsables de nosotros mismos y no debemos hacer a nadie nada que no nos gustaría que nos hicieran. Es importante saber respetarse mutuamente.

4.- La relación afectiva-sexual es algo muy valioso y especial que se vive entre dos personas y hay que saber vivirlo con respeto, cariño, responsabilidad y delicadeza. Hay que ser adulto para amar, porque la sexualidad no es un juego de niños, es algo sagrado que brota del amor.

5.- La mujer y el hombre viven la sexualidad de muy diferente forma, ambas son preciosas. Los dos tienen que ser conscientes y responsables de su sexualidad y de las consecuencias posibles.

Mari Patxi                                                                                                                                                                                       Revista Humanizar

Xtnos y dones del Espíritu, en Reinado Social

Mari Patxi Xtna de baseMPatxi Xtna de base

Pareja, familia y sexualidad

PAREJA FAMILIA Y SEXUALIDAD                                               Ponencia Instituto Superior de Pastoral

 

 

                                                                                                                                                                                                                Mari Patxi Ayerra

 Detrás de todo ser humano hay una familia. Es en ella donde uno aprende a ser persona. La ausencia de familia también es la familia soñada de uno. Por otro lado, la familia es la institución que ha sobrevivido a más cambios a través de la historia.

 Aunque el FONDO de la familia es el mismo: UNA PAREJA QUE SE QUIERE, COMPARTEN CASA, LECHO Y ATENCIÓN DE LA PROLE, en la FORMA es en lo que se están produciendo una gran cantidad de cambios, de costumbres, leyes, formas y sexos.

Antiguamente el matrimonio era un arreglo de los padres y en algunas culturas el hombre compraba a su mujer. Hoy en día, afortunadamente, chicos y chicas tienen posibilidad de elección, de relación y de conocimiento mutuo, para elegirse entre sí, como la persona con la que van a ser felices.

Hasta hace muy poco tiempo, incluso todavía en algunos países, la relación hombre-mujer estaba marcada por la prepotencia del varón. La mujer no tenía acceso a la cultura ni a las responsabilidades. No tenía derechos y era casi sierva del varón.

De la pareja y de la familia de nuestros abuelos aprendieron nuestros padres, pero ya ahí se rompe el eslabón y ya nosotros y nuestros hijos inventamos otras modelos de familia, que también se reflejan en las leyes. Ocurre siempre que primero cambia la sociedad y después las instituciones y el sistema jurídico.

El Código civil definía el matrimonio como la unión de hombre y mujer que comparten techo y lecho, para su ayuda mutua, reproducción y “remedio de la concupiscencia”, que se comprometen ante la iglesia o la sociedad.

Existía un modelo de familia de vivencia de roles, de reparto de tareas, para todos igual. El hombre se ocupaba del mundo exterior y de conseguir dinero fuera de casa y la mujer era la responsable de las necesidades del hogar.  Entre ellos habrán existido matrimonios felices, incluso admirables, pero hoy no nos sirven, ya que mujeres y hombres tenemos otras necesidades y planteamientos de vida.

Antes todos nuestros comportamientos en la vida familiar estaban prácticamente uniformados, en cuanto al respeto, la autoridad, los roles y los modelos concretos de pareja y familias.

YA NO NOS SIRVE EL MODELO TRADICIONAL DE FAMILIA.

Algunos afirman que el matrimonio es una institución caducada, que no tiene porvenir, que se ha supervalorado el amor. Están surgiendo nuevos modelos de parejas, como respuesta a las nuevas necesidades de la vida actual. Algunos jóvenes tienen miedo a repetir la relación rutinaria que ven en sus padres: “acostumbrados a la costumbre”, sin ilusión, sin comunicación entre ellos y viviendo una vida gris y repetitiva. Este es el bien llamado “matrimonio tumba del amor”, en el que han terminado muchas relaciones que no se han ocupado ambos de mantener vivas.

 Los hijos relativizan los modelos anteriores y tienen miedo al compromiso, pues prefieren vivir juntos el tiempo que dure la ilusión, en vez de estancarse en una relación de pareja sin vida. Por eso muchos de ellos temen casarse por la iglesia, ya que es más difícil la ruptura oficial.

 La expresión matrimonio viene de matren munere, es decir, proveer a la madre del alimento y de las necesidades, mientras está criando a los hijos. El movimiento feminista fue el que cambió el papel de la mujer en la sociedad y se recuperó el término pareja que viene de paridad y de igualdad. Desde entonces se está luchando en las parejas para conseguir un mejor reparto de tareas y roles, se está trabajando por la igualdad y hombres y mujeres están pasando de dejar de hacerse el amor y la guerra, para intentar ser amigos.

  CAMBIA LA LEY

 Y, como tras el cambio de las personas, se produce el de la sociedad y el de las instituciones, desde julio del 2005 cambió la ley y el Art. 68 del Código Civil dice que “en el matrimonio, los cónyuges están obligados a vivir juntos, guardarse fidelidad y socorrerse mutuamente. Deberán además compartir las responsabilidades domésticas y el cuidado y atención de ascendientes y descendientes y de otras personas dependientes a su cargo”. En otros artículos afirma que “el matrimonio tendrá los mismos requisitos y efectos cuando ambos contrayentes sean del mismo o diferente sexo”; que “los cónyuges son iguales en derechos y deberes”; y que deberán respetarse y ayudarse mutuamente y actuar en interés de la familia”.

En Madrid si no se dice lo contrario, se casan en régimen de bienes gananciales, mientras que en Cataluña lo hacen normalmente en régimen de separación de bienes.  

Pero las parejas se rompen con demasiada frecuencia y aparece en escena una nueva profesión; los mediadores familiares, que intentan que las separaciones se lleven a cabo de mutuo acuerdo, para evitar el sufrimiento de la pareja y de los hijos. Hoy las parejas se amenazan con la separación con demasiada naturalidad, lo que les lleva a luchar menos por su relación. Nadie conoce la fórmula del éxito de una relación, pero sí la del fracaso.

LA MUJER EN EL MUNDO LABORAL

La integración de la mujer en el mundo laboral ha producido una serie de cambios sustanciales en la familia. Ella tiene autonomía económica, lo que hace que no se sienta atada al varón para toda la vida, o, mejor dicho, que si quiere separarse porque no se aman o son incompatibles, cuenta con una seguridad económica que le hace autónoma y no dependiente como fueron las generaciones anteriores, que muchas parejas siguieron por dependencia económica, en vez de por una historia de amor.

Las tareas domésticas que siempre fueron responsabilidad femenina, han pasado a repartirse entre los dos o entre toda la familia, lo que ha cambiado significativamente la forma de reparto del tiempo, del ocio y del trabajo. Una gran parte del tiempo de ocio se dedica a “hacer la compra” y hay más tensiones por el reparto de las tareas domésticas, pues las jóvenes no quieren verse a sí mismas atadas a la casa, como la generación anterior y tienen, en muchos casos, un gran rechazo al mundo doméstico. Los hombres, en cambio, aunque su modelo masculino no se ocupaba del hogar, están asumiendo las tareas domésticas, en muchos casos con mayor responsabilidad y dedicación que ellas, pues les supone un menor conflicto interior el realizarlas.

Los hijos se educan y atienden entre ambos. Tarea que siempre fue realizada por la madre y aparecen las guarderías y los canguros, de forma que en todo centro comercial hay un “parking children” o aparcamiento de niños, que consiste en una piscina de bolas o en un lugar para entretenerles, jugando o pintando, mientras sus padres hacen la compra, van al cine o a tomar algo. Estos centros comerciales se han convertido en las “nuevas catedrales del consumo” donde toda la familia se entretiene, a la vez que se ocupa de sus necesidades básicas.

Otro cambio significativo en la pareja actual es que la mujer es sexualmente activa. Lo que mejora su relación con el hombre y le mantiene más atractiva y joven durante más tiempo. Aunque esto también acarrea una vivencia de la sexualidad precoz y una insatisfacción constante con el propio cuerpo, ya que todo el mundo quiere mantener su imagen joven, como las modelos que ofrece constantemente la sociedad de consumo.

Se ha devaluado la virginidad y la fidelidad, hasta el punto de que, según las estadísticas, sólo uno de cada diez matrimonios es fiel… Se legaliza el aborto y aumenta su frecuencia, aunque antes se hacían de forma oculta y peligrosa. ASe legaliza la píldora del día siguiente y el preservativo es de fácil acceso, aunque se producen una gran cantidad de embarazos de adolescentes.

Ante tanto cambio, ya no hay pautas concretas de nada y cada uno tiene que estar inventando constantemente su propia familia.

LA PAREJA, UNA HISTORIA DE AMOR  

Todos sabemos que la relación de la pareja y de la familia se basa en el amor y se nutre de comunicación. Amar y ser amado es una de las necesidades básicas del ser humano. Es más, cuando uno se siente amado, es decir aceptado, querido en su totalidad, potenciado, tiene una sensación de plenitud, de energía vital que le magnifica y le transciende. En cambio, cuando uno no tiene cubierta su necesidad de amor anda como perdido por la vida, descolocado, hasta que encuentra su madurez afectiva. La pareja esta formada por dos personas que se aman y deciden compartir el resto de sus vidas. El otro es una persona que te elige, y se siente elegido por ti, para vivir la vida juntos y hacer que ambos os cumpláis.

En el día a día de una pareja, se quieren, cubren sus necesidades básicas y se ayudan a ser personas. Es en estas necesidades básicas donde está el cambio fundamental. La casa, la ropa, la comida y el dinero ya son responsabilidad de ambos. Cómo se repartan estas tareas influirá en la forma de vida y en la armonía de su relación.

La pareja vive una explosión de enamoramiento que dura unos años, posteriormente esta relación pasa a convertirse en AMISTAD o en RUTINA. Hay muchas más parejas con una relación rutinaria que con una relación de amistad. Y es que la pareja se nutre de comunicación, se va haciendo cuando los dos se cuentan la vida, comparten lo que son y lo que fueron, lo que sueñan, lo que temen, lo que aman, lo que les divierte y lo que les pone mal.

Si se cubren mutuamente la necesidad de saberse amados, valorados, autónomos y en pertenencia, se sentirán felices y con deseo de seguir unidos. Necesitarán tiempo para el amor y para contarse la vida. Poner una dosis de romanticismo, pasión y aventura les hará más excitante el camino. Tendrán que cuidar de seducirse, de reconquistarse, de no dejar que se les desgaste el amor, que es como un fuego, al que si no se le echa leña se apaga.

Cuando una pareja formaliza su relación, con el matrimonio o la vida en común, en la fase de enamoramiento, sin haber pasado todavía a la fase de la amistad, puede suceder que la rutina y la cotidianidad apaguen esa relación amorosa, si no deciden ser amigos, es decir algo más que compartir la casa, la economía, el ocio y la relación corporal. En cambio, cuando una pareja siente que son amigos, que están cada día más cerca el uno del otro y notan que cada uno ayuda a su pareja a realizarse, a cumplirse, a llegar a ser el mejor él posible, buscarán el tiempo para dos, a pesar de las dificultades de la vida diaria y se irán haciendo pareja y familia.

A una gran parte de las parejas de hoy se les “muere la relación”  aplastada por la aceleración de trabajo, ocio, amigos y realización personal,  porque no han sabido sacar tiempo para ellos para cuidar el nosotros, ese espacio común que se va haciendo poco a poco, a base de intimidades, encuentros, palabra y silencio.

AMOR Y SEXUALIDAD

La relación afectivo sexual es de vital importancia en una relación y llegará a ser una fusión total, una comunión plena cuando se viva desde la parcela física, mental, social y espiritual de la persona, cuando se de el encuentro de dos vidas en la danza amorosa de sus cuerpos y sus almas. Con los años irán aprendiendo a recorrer los rincones del cuerpo del otro y a disfrutar más cada día, lo que les producirá un sentimiento de complicidad, de unión y de entusiasmo que revitalizará la pareja, si cuidan con creatividad, humor y belleza esta parcela tan especial de una relación.

A mi parecer, se pueden comparar las relaciones sexuales con una escalera, en la que, al término de la misma, existe una puerta que podría ser el coito. Todos sabemos cómo es este final. Todos conocemos el primer peldaño de una relación, ese rozarse mano a mano que le pone a uno los pelos de punta y le da un escalofrío que le recorre desde el dedo del pie al último cabello de la cabeza; ahí es donde comienza la atracción de los cuerpos. Entre el primer escalón y el último, hay muchos peldaños de ternura, de contarse la vida, de caricias, de recovecos, de recorrerse, sentirse, gustarse el uno al otro…

Y, como la naturaleza está tan bien inventada, todo ese juego amoroso es el que va dilatando a uno y a otro para llegar a ese orgasmo pleno que sería la puerta del final de la escalera. Del número de peldaños que tenga nuestra relación amorosa, del tiempo y el interés que nos dediquemos, del cuidado del otro, del saber pedir lo que uno necesita, de ser exquisito y variado en los detalles, de la no precipitación, depende el éxito final. No hay que olvidar que el placer no es solamente llegar al orgasmo, sino que todo el juego amoroso, toda la ascensión de esta escalera, es ya el placer en sí mismo, que puede culminar o no necesariamente con el orgasmo.

Hay relaciones tan rápidas, tan urgentes, que se fuerza esa puerta de entrada y esa relación es dolorosa, ya que no se ha preparado con la ternura y el juego anterior. También, comenzar nuestra relación, por los últimos peldaños, sin haber cuidado ternuras preliminares, dificulta la “armónica entrada de los dos por la puerta grande”.

Para disfrutar más de la sexualidad, se necesitará tiempo y madurez psíquica para que llegue a ser una experiencia de encuentro y relación. A la fusión con el otro se llega mediante el diálogo, el respeto, la ofrenda de cada uno, la creatividad y la iniciativa compartida. A veces se busca la técnica perfecta, lo cual predispone a la frustración, al temor a “fallar”, y se olvida la comunicación, el lenguaje de los cuerpos, la intensidad del momento.

CALIDAD SEXUAL Y COMUNICACION

Hemos pasado de una monotonía sexual a buscar tanto la variedad que se está más preocupado en los “efectos especiales” que en lo que cada uno siente por sus adentros. Se habla mucho de cantidad sexual y no de calidad en la comunicación, y mucho menos aún de la calidez en la relación. De todas formas, a vivir el acto sexual se aprende juntos. Así se crea un clima de complicidad y juego que lo hace más tierno, creativo y bonito, y al que favorece el cuidado del propio cuerpo, del entorno y de los detalles, con el fin de renovar el amor.

La sexualidad puesta al servicio de los dos se convierte en un medio de lenguaje y comunicación que enriquece a la pareja y hace crecer en el amor. Es un lenguaje en el que intervienen todos los sentidos y en el que la piel es muy importante. No es coraza ni muralla, sino lo que nos une al otro a través de esos millones de puertas que son los poros y terminaciones nerviosas.

Necesitamos ponernos desde lejos para ver al otro a distancia, para que la rutina no rompa nuestro interés, nuestra capacidad de sorpresa. Intentar verlo como si fuera por primera vez porque, para seguir siendo amigos, hay que practicar el arte de empezar cada día.

 Pero la sexualidad ha cambiado, para bien y para mal. En unos casos se produce un mayor encuentro entre los dos, siendo activos, tiernos y creativos ambos. Pero para otros se ha trivializado tanto que se ha convertido en algo puramente físico y gimnástico, que se prueba ya desde la adolescencia, con un culto excesivo al cuerpo y a la actividad sexual, sin afecto ni compromiso por parte de ninguno de los dos.

 Puede confundirse la atracción sexual con el enamoramiento y es algo muy diferente. Puede atraerte mucho una persona, incluso hacerte sentir pletórico y minimizarte otras parcelas de tu vida y de tu forma de ser. Hay que cuidar que el otro te plenifique, te potencie y te haga mejor (más divertido, más cálido, más comprometido, más…). Si el otro te empobrece es que no es lo mejor para ti, y viceversa. 

QUÉ PINTA DIOS EN TODO ESTO?

Cuando uno tiene una historia de amor con una persona y también tiene una historia de relación con Dios, siente el deseo de hacerle partícipe de su relación y comunicarse también los dos con El. Y sabe que celebrar el sacramento del matrimonio es ponerse los dos en manos de Dios para que El, con su amor y su fuerza los bendiga, potencie y acurruque.

La boda en la iglesia es reconocer el amor ante los amigos y presentar ese trío que forman Dios y ellos dos y que pretenden ser compañeros para toda la vida, con un estilo de vivir el amor que proclaman públicamente, ante sus conocidos, sean creyentes o no. Dios será alguien muy importante en su vida y lo proclaman ante la sociedad. Y Dios que nos ha soñado felices y alegres, y que tiene un proyecto de magnificar a cada uno de los miembros de esa pareja, les acompañará y bendecirá para vivir esta historia de amor y de humor durante el resto de sus vidas.

La familia es un espacio privilegiado para proyectar la fe; es donde los niños aprenden a integrar a Dios en su vida y es desde la familia desde donde se va viviendo la iglesia doméstica y la parroquial. La familia es el centro integrador de la fe y sus valores y es la base de la acción apostólica y del compromiso con la justicia.

Las opciones como creyentes las toman los padres cuando los hijos están en época de crecimiento y son una forma de transmisión de valores y de transmisión de vida en abundancia.

Un problema serio que nos encontramos es que muchos creyentes se sienten incapaces de seguir la doctrina de la iglesia en materia sexual. Los jóvenes españoles dejan a un lado sus creencias cuando se trata de hablar de sexo. Mucha gente se siente con Dios, pero de espaldas a la iglesia. No se comprende la postura eclesial ante el uso de anticonceptivos y ante las relaciones sexuales fuera del matrimonio. Los jóvenes, a medida que van conquistando su libertad y autonomía de pensamiento y actuación, van disminuyendo la importancia de los requisitos morales y culturales. No les coincide la abstinencia sexual con la religiosidad.   

CUANDO VIENEN LOS HIJOS

Los hijos rompen el tiempo de los dos. Hoy en día se espera a tener un hijo hasta que tienen cubierta su realización profesional y una economía más holgada, con la convicción errónea de que un niño necesita infinitas cosas, que se encarga de ofrecer nuestra sociedad de consumo y que les convierte en “máquinas de gastar dinero” aún antes de nacer, en la explosión de boutiques de bebés que proliferan a nuestro alrededor y que pretenden convencernos de que uno no es un buen padre si no le compra la cámara para vigilarle de noche, la moto de Pedrosa, el wc. que aplaude al niño y le felicita por su deposición, la silla mágica, el balancín, el superbabero…

La pareja que esperaba ilusionada al niño y que lo puede vivir con exquisita ternura, se desencanta cuando nace porque se sienten entregados de alma y cuerpo, durante las 24 horas del día a ese ser que no tiene más que necesidades, que se interpone entre los dos y que les ha hecho dejar de ser amantes para convertirse sólo y exclusivamente en padres de esa maravillosa criatura. Al mismo tiempo que se sienten orgullosos del niño les brotan sentimientos de culpa porque tienen que trabajar, quieren superprotegerle y comprarle de todo, le adoran y en el fondo tienen sentimientos de rechazo porque es un invasor que les ha cambiado la vida, pero no se permiten expresar este sentimiento sino que adorarán a su bebé, igual que sus abuelos y tíos y le convertirán entre todos en un pequeño tirano que les complica la vida enormemente y que, sobre todo, ha dejado herida su vida sexual, sus ratos de intimidad y su romance, como no estén muy atentos a poner límites al pequeño vástago invasor. Estos padres luego serán incapaces de educar para la responsabilidad, se volverán permisivos, se sentirán atados de pies y manos ante una enfermedad que les descoloca el horario laboral o ante cualquier otro requerimiento escolar o cotidiano de la vida del niño.

Con la llegada de los hijos suelen producirse algunas crisis de pareja, por que pueden abandonar un poco su romance y dejar que el matrimonio se convierta en la tumba del amor, lleno de aburrimiento, estrés, falta de ocio común, intrusismo de los abuelos, que al tiempo que colaboran en la atención al nieto, invaden la intimidad de la familia. Si la pareja consigue equilibrar la paternidad con su tiempo de a dos, disfrutará plenamente de esa etapa bonita de ver crecer a los hijos, mientras ellos se van sintiendo más unidos y más maduros.

También el cansancio físico, el estrés laboral, la lucha por la conciliación de la vida laboral y familiar, son dificultades nuevas en las parejas, que hay que ir sorteando. Otras parejas en vez de plantearse la paternidad, montan su vida orientada hacia el ocio y la aventura, muchas de ellas por el temor a adquirir responsabilidades.

DIFERENTES MODELOS DE FAMILIAS

Hoy en día se dan todo tipo de parejas y familias. Aunque la familia nuclear clásica sigue siendo mayoritaria, ya no es la única con prestigio social. Las hay monoparentales, fruto de separación, las hay del mismo sexo, las hay de separados que forman parejas cruzadas, con hijos de otros padres, otras tienen hijos adoptados o inseminados artificialmente, de madre o padre soltero o casados, parejas interculturales, de diferentes religiones, edades y valores. Hay abuelos que crían a sus nietos. Hijos adultos que se quedan eternamente en casa de los padres…

También se dan parejas de conveniencia, en la que juntan el sueldo de los dos, compartiendo casa, “sin molestarse”, pasando la navidad cada uno con su familia y las vacaciones con sus respectivas pandillas.

Hay quien vive feliz, hay quien está instalado en el desencanto y hay quien rompe su relación. Dicen que en España, en el año 2005, cada 4 minutos se separa una pareja y que cada 2´se casa otra…

Ante esta variada situación, habrá que dirigir nuestros esfuerzos en modificar lo cambiable y en buscar formas creativas para vivir lo mejor posible con lo que nos toque a cada uno. Pero será necesario echarle imaginación, amor y tiempo para reinventar continuamente la familia y que no se quede estancada en la rutina. Hoy se trivializa todo, se prueba todo, se consume todo y la familia es algo mucho más serio, que no se puede ser usar y tirar.

En pocos años ha cambiado todo tanto que las estrategias de navegación para la vida ya no sirven de unas personas a otras y de una generación a otra. Hoy convivimos con jóvenes que piden permiso de paternidad para criar a su hijo, porque cuidar a un bebé, afortunadamente, ya no es femenino ni masculino; con parejas de solo amor-pasión que firman el contrato de matrimonio sin haber leído la letra pequeña y en cuanto se les pasa el capricho amoroso, rompen su relación en busca de novedad; con familias que viven historias de amor y de amistad intensas; con triunfadores laborales que sacrifican a su familia, en aras de su profesión… y así un largo etcétera de vidas variadas.

La realidad es que todos llevamos a la espalda una familia, que es aquella en la que nacimos; que tenemos que dejar brotar nuestro entusiasmo para aprender el arte de inventar la mejor manera de vivir en la familia presente, o en la propia comunidad religiosa, que funciona prácticamente como cualquier familia; y sobre todo, la que más urge es que construyamos entre todos la gran familia humana, esa en la que todavía muchos viven muy mal, porque le falta el amor y la justicia.

                                                                                                Mari Patxi Ayerra

PAREJA, FAMILIA Y SEXUALIDAD

                                                                                                                            Mari Patxi Ayerra

  LA FAMILIA DE AYER Y  LA DE HOY 

La familia es la institución que ha sobrevivido a más cambios a través de la historia.

 Aunque el FONDO de la familia es el mismo: UNA PAREJA QUE SE QUIERE, COMPARTEN CASA, LECHO Y ATENCIÓN DE LA PROLE, en la FORMA es en lo que se están produciendo una gran cantidad de cambios, de costumbres, leyes, formas y sexos.

 NUEVAS SITUACIONES, NUEVAS MANERAS DE VIVIR EN PAREJA.

 PAREJA ,SEXUALIDAD Y AFECTIVIDAD

 NECESIDADES BÁSICAS DEL HOMBRE Y DE LA MUJER DE HOY

 LA FAMILIA COMO COMUNIDAD DE PERSONAS

 FAMILIA COMO LUGAR DE VIDA PLENIFICADORA

LA FAMILIA COMO ESPACIO DE SOCIALIZACIÓN DEL INDIVIDUO

 LUGAR QUE OCUPA DIOS EN LA FAMILIA DE HOY

 HIJOS, EDUCACION, TRANSMISIÓN DE VALORES

 VIDA FAMILIAR Y COMUNICACIÓN

 NUEVOS MODELOS DE RELACIONES, separaciones, nuevas parejas, hijos, homosexualidad

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